Las orejas
Las orejas femeninas nunca han sido bien tratadas. Casi siempre han sido ignoradas o mutiladas. Los polvos y pinturas que han sido aplicados a la cara de la mujer han pasado de largo por ellas. La cara de la mujer se ha convertido en el escenario central, pero las orejas han sido ocultadas tras el cabello. En raras ocasiones en las que las orejas han sido objeto de cirugía estética, el tratamiento ha sido sólo para hacerlas más pequeñas.
Anatomía y biología de la oreja:
En el transcurso de la evolución se ha perdido su largo extremo puntiagudo y su movilidad. Sus bordes han sido enrollados hacia dentro.
Funciones:
La función principal del oído externo es la recepción del sonido. Podemos no ser capaces de mover las orejas en busca del sonido como lo harían un perro o un ciervo, pero la pérdida del movimiento de la oreja ha constituido a que podemos girar la cabeza en busca del sonido, lo que es casi igual de eficaz.
Aunque nuestras orejas puedan parecernos estáticas, todavía se mueven cuando estiramos la cara en una reacción de pánico o sorpresa, para protegerlas. Hay algunas personas que aún pueden mover las orejas.
La forma de nuestro oído externo también sirve para que el sonido llegue sin distorsión. Si a una persona le cortan las orejas descubrirá que oye mucho peor.
Una función secundaria de nuestras orejas es el control de la temperatura. Los elefantes se abanican con sus enormes orejas. En la oreja hay muchos vasos sanguíneos y se puede acumular y perder el calor. Esta vía puede ser importante para muchas especies.
También ha adquirido la función social: se dice que cuando una mujer se acalora en un momento de conflicto emocional, se ruboriza y sus orejas pueden ponerse de un rojo intenso. Este rubor de las orejas ha sido objeto de comentarios durante mucho tiempo, se dice que cuando tus orejas zumban es porque alguien esta hablando de ti en tu ausencia.
Otra función que han adquirido nuestras orejas es la función erótica con la aparición de los suaves lóbulos carnosos. En observaciones recientes del comportamiento sexual han revelado que durante la excitación intensa, los lóbulos de las orejas se hinchan y se llenan de sangre, lo que les hace increíblemente sensibles al tacto. Acariciar, chupar y besar los lóbulos durante las relaciones sexuales actúa como un poderoso estimulo erótico. En raros casos una mujer puede llegar al orgasmo con sólo la estimulación de las orejas.
En el centro del pabellón de la oreja se encuentra el agujero. Este agujero sirve para mantener el aire caliente dentro del oído, este calor es importante para el funcionamiento del tímpano , también lo protege de los daños físicos. El problema de esta protección es que nos resulta difícil de limpiar, a diferencia de cualquier otra parte del cuerpo, y meter un fino bastón puede dañarnos con facilidad el tímpano. Por esto la evolución nos ha proporcionado defensas como los pelos en las orejas, que protege el oído de los insectos más grandes, y el cerumen, que tiene un sabor amargo que repele a los insectos. Esta cera la producen 4.000 diminutas glándulas ceruminosas -las mismas que producen el fuerte olor del sudor en la región de las axilas y la entrepierna.
El sonido llega a través de ondas sonoras que golpean al tímpano y éstas son transmitidas al cerebro. El tímpano es increíblemente sensible, capaz de detectar una vibración tan débil que sólo desplace la superficie del tímpano una milmillonésima de centímetro.
El oído interno también contiene órganos fundamentales del equilibrio. Esto adquirió importancia cuando nuestros antepasados se levantaron por primera vez sobre sus patas traseras y adquirieron locomoción bípeda.
Una persona sorda puede sobrevivir más fácilmente que una persona que haya perdido el sentido del equilibrio.
Uno de los aspectos desafortunados de nuestro sentido del oído es que empieza a disminuir en cuanto nacemos, por lo que un niño oye mucho mejor que un anciano.
Nuestras orejas tienen una seria debilidad en relación con el volumen del sonido. Nosotros evolucionamos en un entorno relativamente silencioso, pero el ser humano ha creado supersonidos que afectan gravemente a nuestros oídos, como por ejemplo: una bomba, auriculares …
Durante mucho tiempo se ha estado diciendo que los individuos pueden ser identificados por la forma de la oreja, ya que cada oreja es diferente a otra, pero esta batalla la ha ganado la huella dactilar que es mucho más práctica.
Se han diferenciado trece zonas de la oreja, pero dos de ellas merecen especial atención.
La primera es el lóbulo carnoso que aparte de las variaciones de tamaño, tiene un rasgo clasificatorio fundamental. Un
La segunda es un pequeño bulto en el borde de la oreja llamado punto de Darwin. Es difícil de detectar. Este bulto demuestra que alguna vez tuvimos las orejas puntiagudas.
Las únicas personas que se han dedicado al estudio de la oreja son los fisiognomistas y han dicho cosas como que la oreja grande es la oreja del emprendedor, una oreja pequeña y bien formada es la oreja de un conformista y la oreja puntiaguda es la oreja de un oportunista. Este tipo de pensamientos es un insulto al la inteligencia humana y no se entiende por qué han tenido tanto éxito.
Simbólicamente, se ha atribuido a la oreja varias funciones.
Al ser un faldón de piel que rodea un agujero ha sido inevitable verlo como un símbolo de genitales femeninos.
En el antiguo Egipto, el castigo para una mujer adúltera era cortarle las orejas con un cuchillo afilado.
Puesto que las orejas han sido contempladas como genitales femeninos no es sorprendente descubrir que ciertos individuos míticos nacieron de la oreja.
También la oreja se ha contemplado como un símbolo de sabiduría. Esto se debe a que la oreja oye la palabra de Dios. Esta es la excusa que se ha dado para tirar de las orejas de los niños cuando se portan mal, con la idea que el tirón de orejas active la inteligencia del niño.
En la actualidad la mujer se pone pendiente con una finalidad estética pero antiguamente los motivos eran muy distintos:
-Puesto que el diablo y otros espíritus malignos siempre están intentado entrar en el cuerpo humano, los pendientes sirven como amuleto de protección contra estos espíritus malignos.
-Como las orejas son símbolo de sabiduría, los muy sabios tienen las orejas muy grandes, especialmente lo lóbulos. Los pendientes pesados que tiran hacía bajo de los lóbulos y los hacen mas largos. Por lo tanto tiene que aumentar la sabiduría de forma natural y la inteligencia.
-Otras creencias primitivas creen que llevar pendiente les curaría el mal de ojo, o actuaría como protección para no ahogarse.
En algunas culturas la longitud del lóbulo de la oreja representaba la belleza. Una mujer se consideraba bella cuando tenía el lóbulo de la oreja hasta el pecho. Para ello se ponían pesados adornos que alargaban la oreja poco a poco. Si en este proceso se rompía el lóbulo de la mujer bajo la tensión de la repetida tracción, la belleza de una chica quedaba instantáneamente estropeada. En algunas culturas se le consideraba entonces demasiado feas para casarse.
Si una chica hubiera osado ignorar la costumbre de alargarse las orejas, habría sido ridiculizada.
En ciertas culturas los pesados adornos de una mujer casada no podrán ser quitados hasta la muerte del marido. El tamaño de los adornos a veces resulta sorprendente. En una tribu, cuelgan de cada oreja nada menos que 50 aros de latón de 10 cm de diámetro. En otra se van añadiendo pesados aros de cobre hasta que el peso total de cada lóbulo alcance el kilo. En otra botes de mermelada llenos, o latas de comida.
Estas costumbres fueron criticadas. Por ejemplo Bulwer dijo que cualquier intento de mejorar o modificar la forma humana era un insulto a Dios. Tal desaprobación no consiguió parar estas costumbres y hoy en día se siguen llevando muchas de ellas.
A pesar de las modas a menudo extravagantes el mundo occidental no ha podido competir con lo lóbulos de las orejas de esas sociedades tribales. Los ejemplos más extremos que podemos ofrecer son los del movimiento punk. Los punkies buscan objetos extraños que introducirse en sus lóbulos torpemente perforados.
Posteriormente, con el espectacular aumento de lo piercings que emperezaron a florecer a finales del s.XX, se pudieron ver las orejas de la mujer occidental con múltiples pendientes.
Pese a todo, la mayoría de las mujeres utiliza pendientes con un fin estético. Las mujeres suelen tener varios pares de pendientes . El record de cantidad de pendientes lo tiene una americana con una colección de 17.122 pares. Si se pusiera unos diferentes cada día ,tardaría casi medio siglo en utilizarlos todos.
Resumen realizado por Omar García.
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